La educación online en escuelas obedece no sólo al avance tecnológico que se ha acercado cada vez más a la enseñanza; igualmente tiene que ver con la practicidad. Porque en muchas ocasiones, la educación virtual reemplaza con éxito muchas fórmulas de la educación formal. Por otro lado, los alumnos tienen mejores perspectivas de desarrollo intelectual con métodos audiovisuales. Esto es importante, porque se confirma una vez más que la lúdica es un estimulante muy poderoso del aprendizaje. Claro; siempre y cuando sea bien empleada. De tal manera que la educación online en escuelas hace parte de la actualidad educativa, indudablemente.
Cuando Internet se consolidó como una opción educativa, muchas personas pensaron que podría ser el fin de las clases presenciales. Esto no ha acontecido. Lo que sí pasa es que la educación online es un gran complemento. Gracias a ella, es posible descubrir procesos y relaciones que en el tablero o en un proyector de diapositivas o de acetatos es obsoleto explicar. Se cree que hay una estimulación interesante de las áreas cognitivas del interior humano cuando se utilizan de vez en cuando juegos y estimulaciones basadas en la pantalla. Estos procesos han ido mejorando con el paso del tiempo y son más generalizados.
Pero la educación online en las escuelas cumple o ha cumplido con una labor excepcional, podríamos decir: la reducción cada vez mayor de la brecha digital. Ciertos sectores de escasos recursos económicos están apropiándose cada vez más de conceptos tecnológicos y del desarrollo que para bien de la sociedad estos elementos ayudan a brindar. Los niños y adolescentes que no conocían siquiera la estructura de un computador ahora lo asimilan a sus vidas. La Internet dejó de ser una barrera que condicionaba socialmente hasta convertirse en una aglutinadora de ideas. Todo esto, claro, bajo una mira democrática que debe ser pulida.
¿Deben los gobiernos generalizar la educación online en escuelas? Eso depende de la acción conjunta de muchos grupos sociales. En primer lugar, el estado debe institucionalizar leyes y decretos que promuevan la educación virtual. También las instituciones tienen que hacer campañas en pro de que la capacitación con base en los computadores se haga más sólida, mediante el aprovechamiento de alianzas y de promociones impulsadas por instituciones públicas o privadas de educación. Y una parte de la sociedad debe comprender que el avance tecnológico puede mejorar sus condiciones de aprendizaje, sin que haya una “mutilación expresiva”.

Foto: 4.bp.blogspot.com
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