En las clases de pintura, tú puedes estar en contacto con el pincel de la manera que tú quieras, ya sea sensual, romántica, dinámica, íntima. Tú, sabes que la paleta te llama. Sabes que puedes crear percepciones con los tonos. Tonos. He allí la primera premisa de todo lo que significa aprender pintura. Estar a tono. Estar ahí. Saber que puedes tal vez sentir, en algún momento, que puedes fenecer en cuanto a lo que tú asimilas como real. Y, en algunas ocasiones, la paleta es tu timón.
Tu timón que sabe que tu mano es una cómplice. Tal vez, algún día, los cursos de pintura sean totalmente inspiradores. Sí, hay algunos que lo son pero… sentimiento, sentimiento de pintura, como tal, puede verse afectado. Es como, si mirando la televisión, de repente ves a ese hombre que, teniendo un lienzo blanco delante de sí, y acompañado de un fondo negro, te dice cómo pintar. Pero, tal vez, quiere que tú sientas lo que él está sintiendo. Hombre, mujer; pintar, es, sí, una experiencia personal. ¿Recuerdas, si estuviste en el jardín, aquellas jornadas donde utilizabas temperas, y dibujabas tortugas, grillos, cualquier cosa?
¿Qué dibujabas tú? ¿Dibujabas acaso un gusano? Un gusano es muy famoso como modelo de pintura en los niños. Pero, a medida que crecemos, es obvio que la pintura abunde en más matices. Ya veamos todo más pragmáticamente. Y por ello, cuando dejamos de ser niños y niñas, la pintura puede en algunos casos ser como una obra de arte musical. Las notas las pone el pincel, las notas son los colores. El lienzo es el pentagrama, y tú, sí, tú, hombre, mujer, mujer, eres el autor, eres la autora de tu pieza pinturil, que en este caso… en este caso es una obra musical plasmada en el lienzo.
Y ya puedes pintar en abstracto, en relieve, paisajes, personas, animales, cosas. Lo que tú quieras. Sabes que, si haces garabatos y dices que todo es una fragmentación de la realidad concebida desde un punto de vista enigmático, cíclico y bien ponderado, pero con tonos de gris y de ámbar que semejan espacios comunes de retorcimiento mental, ya te pueden decir genio. Sí, puede ser una farsa, puede ser algo bello. Lo cierto, es que ya sabes que la pintura, los cursos de pintura, muchos de ellos, te llaman. Te llaman y te llaman para que tú los sigas.

Foto: images02.olx.es
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